jueves, 14 de julio de 2011

Impulsos que dañan


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Impulsos que dañan

¿Le han dado ganas de patear la computadora o de gritar a los compañeros en el trabajo? Respire hondo y lea algunas pautas para que no explote en el ambiente laboral.
La ira ha sido clave para la subsistencia del ser humano. ¿Estaríamos aquí si nuestros ancestros no se hubieran enfrentado a tanta bestia temible? Sin embargo, en condiciones civilizadas, la ira excesiva resulta inapropiada y hasta nociva. “Las reacciones impulsivas ocurren en personas con escasa tolerancia a las frustraciones. Estas provocan una irritación incontrolable”, señala Gabriela Cossi, jefa de la Unidad de Psicología de la Clínica Internacional.

BOMBA DE TIEMPO. Según la especialista, las razones que generan los arrebatos de ira están vinculados, por lo general, a la acumulación de experiencias negativas dentro y fuera del trabajo: problemas familiares, apuros económicos, presión por hacer las cosas bien, remuneración injusta, entre otras. “La situación se hace insostenible, peor aun cuando las cosas no salen bien en el trabajo. La menor molestia dispara el gatillo”, precisa Cossi. ¿Qué hacer para evitar tal escenario? La especialista recomienda lo siguiente:

- Buscar la calma. Orientar los pensamientos hacia lo positivo. ¿Qué solución óptima se obtiene con gritos y patadas? Hay que priorizar la razón sobre la emoción.

- Aprender a comunicar. Un diálogo fluido y tolerante con los compañeros de trabajo evitará conflictos innecesarios. Un ambiente laboral ameno es más productivo.

- Ponerse en el lugar del otro. ¿Cómo se sentiría usted al recibir ataques cargados de rencor? En vez de ofrecer disculpas, mejor es no generar el problema.

- Interiorizar. Conocerse a sí mismo, ese cliché tan antiguo, es vital para controlar los impulsos. Por ejemplo, si uno sabe que es un ‘fosforito’, lo más sensato es alejarse del problema y no propiciar ‘incendios’ sociales.

- Técnicas. Hay maneras de no dejarse llevar por la ira. Respirar hondo antes de gritar al subordinado o al compañero de al lado, por ejemplo. O contar hasta diez, caminar y pensar en soluciones. Encuentre las suyas.

- Canalizar la ira. Las actividades fuera del centro de labores son importantes para estar en paz con uno mismo. Haga deporte, compre una mascota, comparta con la familia, haga cerámica en frío... En fin, busque una actividad productiva a nivel emocional.

jueves, 7 de julio de 2011

CURSO VIRTUAL GRATUITO : INTRODUCCION AL NUEVO CODIGO PROCESAL PENAL


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El Area de Desarrollo y Capacitacion de la Gerencia General del Poder Judicial de la Republica del Peru. invita a inscribirse en el curso gratuito:

Introducción al Nuevo Codigo Procesal Penal


1. Sistemas procesales,  Dr. José Neyra Flores,  video conferencia: 02 de agosto del 2011 a las 5:30 pm


2. Principios,  Dr. José Neyra Flores, video conferencia: 02 de agosto del 2011 a las 5:30 pm

3. Etapas del proceso:

• Investigación preparatoria, Dra. Luz Sánchez.

• Dr. Gonzalo Del Rio Labarthe.

• Medidas cohesión real, Dr. Roberto Coleres Julca.

• Etapa Intermedia, Dra. Grecia Villavicencio Rios.

• Juicio oral,  Dr. Mario Rodriguez Hurtado.

• Recursos,  Dra. Julio C. Espinoza Gollena

• Litigación oral:

a. Audiencias previas Dr. José Neyra Flores

b. Para juzgamiento Dr. José Neyra Flores


Inscripciones gratuitas en linea:  http://www.aulavirtualpoderjudicial.com/

lunes, 4 de julio de 2011

El aire fresco y las moscas


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El aire fresco y las moscas

PIEDRA DE TOQUE. Desde que Deng Xiaoping lanzó la consigna "¡Enriquecerse es glorioso!" la realidad le hizo caso y sus 1.400 millones de compatriotas chinos empezaron a producir y ganar dinero de manera frenética.

Vuelvo a China después de unos 15 años y parece otro país. Aunque he oído y leído todos los ditirambos sobre su formidable desarrollo económico, la realidad va todavía más allá. En Shanghái, el distrito de Pudong, junto al río, hace cuatro lustros una llanura de arrozales, es ahora un Wall Street cuatro veces más grande y con el doble o triple de rascacielos. Tanto en esta ciudad como en Pekín la transformación urbana es portentosa: puentes, avenidas, túneles, construcciones para oficinas o viviendas, tiendas, galerías, parques, exhiben una modernidad y prosperidad impetuosas, un dinamismo que fermenta las 24 horas del día.

¿Es esto un país marxista-leninista? Según el Partido Comunista, más que nunca
No hay tolerancia con la disidencia política. Los disidentes son acosados, vigilados, encarcelados
Una riqueza ostentosa, sin complejos, se pavonea por doquier, en los grandes almacenes y los hoteles lujosísimos, en las gigantescas vitrinas que ofrecen los vestidos, trajes, bolsos, joyas, relojes, zapatos, automóviles, fantasías y locuras de las firmas más afamadas del mundo. Hay restaurantes por doquier y todos están llenos de gente generalmente bien vestida y amable que conversa y come sin soltar los teléfonos móviles, espiando de tanto en tanto el contorno desde detrás de sus anteojos marca Ray Ban, Ferragamo, Gucci o Lanvin. Uno se creería en la Quinta Avenida, los Champs Elysées o Bond Street, pero multiplicados por cinco o por diez. Se diría que desde que Deng Xiaoping lanzó la consigna "¡Enriquecerse es glorioso!" la realidad le hizo caso y sus 1.400 millones de compatriotas empezaron a producir y ganar dinero de manera frenética.
¿Es esto un país marxista-leninista? Según el Partido Comunista, que en estos días se prepara a celebrar su 90º aniversario de manera multitudinaria y fastuosa, rindiendo homenajes incesantes al mismo Mao Zedong que con sus delirantes políticas del Gran Salto Adelante y la Revolución Cultural hundió a China en la miseria más atroz y sacrificó a muchos millones de pobres, lo es más que nunca y vive ahora, gracias a las reformas y políticas "socialistas" de mercado que han convertido a China en la segunda potencia económica del mundo después de los Estados Unidos, una etapa de abundancia que en un futuro próximo -unos 100 años más o menos- desembocará en la perfecta sociedad donde reinará la justicia distributiva y todos recibirán lo que requieran según sus necesidades. La utopía colectivista igualitaria se hará entonces realidad.
Por el momento, la sociedad china es la más desigual del mundo, pues las diferencias entre los que más y menos tienen superan las de cualquier otro país, aunque, eso sí, probablemente este sea el único en el que, por decisión del propio Comité Central, el Partido Comunista acepta ahora entre su militancia a millonarios y billonarios. Si usted detecta en todo esto ciertas contradicciones y misterios ideológicos, le aconsejo que lea el interesante libro de Eugenio Bregolat, La segunda revolución China (Destino, 2007) en el que este experimentado diplomático español y profundo conocedor del país donde ha vivido muchos años, explica con lujo de detalles y divertidas anécdotas la extraordinaria conversión económica de China que llevó a cabo, luego de tropiezos, intrigas, retrocesos y tantas caídas como victorias, Deng Xiaoping. Este anciano compañero y adversario de Mao fue quien, sintetizando su propósito con otra de sus famosas frases, "Da igual que el gato sea blanco o negro, lo que importa es que cace ratones", convirtió a la paupérrima dictadura totalitaria, colectivista y estatista erigida por Mao Zedong, en la sociedad capitalista autoritaria que sacó de la miseria a 800 millones de campesinos y disparó un crecimiento y desarrollo vertiginosos sin precedentes en la historia.
Bregolat explica que esta insólita variante del "socialismo" concebida por Deng Xiaoping y sus seguidores, que ahora controlan el poder, sería incomprensible si no se la relaciona con la tradición cultural y filosófica china del confucianismo y los 4.000 años de historia de un país invadido, ocupado y humillado por Occidente y al que la prosperidad y modernización actuales han desagraviado y devuelto el orgullo de sí mismo. La ideología "socialista" es ahora una retórica que sirve para justificar el monopolio del poder político por el Partido Comunista y la ideología real que ha echado hondas raíces en el país es el nacionalismo. Eugenio Bregolat es optimista y piensa que el notable progreso económico traerá, tarde o temprano, una apertura política, pues las nuevas clases medias y profesionales, que crecen cada día, educan a sus hijos en el extranjero, y mantienen un intenso comercio con el mundo a través de las nuevas tecnologías, van a ir reclamando cada vez más la democratización política del sistema. Esta se llevará a cabo de manera pacífica.
Ojalá él tenga razón y los que no compartimos tanto su optimismo, como yo, nos equivoquemos. Mi pesimismo se debe a que, además del nacionalismo, lo que parece haberse convertido en una segunda naturaleza para buena parte de la sociedad china moderna, empezando por los jóvenes, es un materialismo consumista, precisamente aquel que algunos pensadores liberales lúcidos como el propio Adam Smith y Karl Popper temían: que la obsesiva concentración de la acción humana en la creación de riquezas embotara la vida espiritual e intelectual y empobreciera valores como el idealismo, la solidaridad y la generosidad.
Aunque, por razones obvias, en mis conversaciones con intelectuales, académicos y escritores chinos, fui prudente y me abstuve de acosarlos con preguntas impertinentes, a muchos de ellos los escuché quejarse del poco o nulo interés que mostraban los jóvenes -sobre todo los mejor formados- por la vida cívica, la cultura, y, en general, por todo lo que fuera desinteresado y espiritual, como la filosofía, el arte o la religión (en las universidades en las que hablé en Shanghái y Pekín nadie me hizo una sola pregunta política, tampoco los periodistas chinos que me entrevistaron, y creo que es la primera vez que me pasa en la vida). Todos parecen obsesionados con alcanzar una buena formación técnica y profesional que les abra las puertas a las grandes transnacionales y sus jugosos salarios o a los puestos administrativos, ahora también magníficamente dotados. A uno de ellos le oí murmurar, haciendo una mueca tristona: "Hoy apenas habría un puñadito de muchachos para manifestarse en Tiananmen". La gran mayoría sólo aspira a ganar dinero, mucho dinero, y vivir mejor.
Otra de las célebres frases de Deng Xiaoping fue: "Si abrimos la ventana, junto al aire fresco entran las moscas". Me imagino que debió pronunciarla en la primavera de 1989, poco antes de dar la orden al Ejército de poner fin a las manifestaciones de los estudiantes que, acampados en la enorme plaza de Tiananmen, pedían democracia y libertad, y que se saldó con la muerte de un número incierto de jóvenes, en todo caso algunos centenares. La frase resume admirablemente la filosofía que aplica el régimen: apertura económica y social, sí, pero sólo mientras no cuestione el control absoluto que sobre la vida política del país ejerce el Partido Comunista. Quien lo acepta, puede tener un margen bastante amplio de libertad personal, viajar al extranjero, usar Internet, si es escritor o profesor procurarse revistas y publicaciones capitalistas, siempre que no critiquen la política china. Pero no hay tolerancia con la disidencia política. Los disidentes, como Liu Xiaobo, Ai Weiwei y otros, son acosados, vigilados, o, si sus acciones repercuten y llegan al extranjero, encarcelados, juzgados y sentenciados sin apenas variables. A diferencia de lo que ocurría en el pasado, se fusila poco, y generalmente por delitos económicos, no políticos. La disidencia intelectual lleva ahora a la cárcel en vez del paredón y, a veces, solo al arraigo domiciliario. "De todos modos, es un progreso sobre el pasado", me dijo alguien.
La censura moral existe siempre, pero atenuada, y en los quioscos callejeros y en las librerías, se descubren a veces revistas y libros eróticos, en tanto que, al parecer, en los cabarets, bares, karaokes, se permiten ahora licencias inconcebibles en el pasado. "Pero, sin llegar a los extremos de Tailandia, claro está". A mi editor y a mis traductores les pregunté si mis libros habían sido censurados. Enfáticamente, me aseguraron que no.
¿Hubiera sido posible el prodigioso desarrollo chino en libertad? Eugenio Bregolat lo pone en duda y piensa que los jóvenes mártires de Tiananmen actuaron con precipitación. Yo quiero creer que sí era posible. ¿Por qué en China no hubiera sido posible lo que lo fue en Estados Unidos, en Inglaterra, en Francia, en España y lo está siendo ahora en India, Chile, Brasil y tantas otras sociedades democráticas?
© Derechos mundiales de prensa en todas las lenguas reservados a Ediciones EL PAÍS, SL, 2011.© Mario Vargas Llosa, 2011.

domingo, 3 de julio de 2011

Oda a la austeridad y la eficiencia


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MARIO AVELLANEDA / MADRID
Día 03/07/2011 - 18.29h
 
Cuatro especialistas se reunieron hoy en el Campus Faes para explicar la importancia de que un Gobierno haga de la buena gestión de los recursos públicos su seña de identidad.
 
Eficiencia, eficacia y austeridad en el gasto público son tres conceptos que en las últimas semanas han cobrado más relevancia que nunca gracias al despilfarro del actual Gobierno y que Julio Gómez Pomar, director del Centro de Innovación del Sector Público PwC / IE Business School, cree que se deben convertir en la seña de identidad del Partido Popular.
La última sesión del primer curso del Campus Faes, centrado en la economía, tuvo también como invitados – además de Gómez Pomar – a Percival Manglano, consejero de Economía y Hacienda de la Comunidad de Madrid, Mario Garcés, interventor y auditor del Estado e inspector de Hacienda y Antonio Núñez, director de programas del Instituto de Estudios Superiores de la Empresa (IESE).
Manglano defendió aplicar una política de “déficit cero” y recordó que la Comunidad de Madrid siempre ha cumplido con la estabilidad presupuestaria gracias a la gestión de la presidenta de la comunidad, Esperanza Aguirre. “Toda política debe ser juzgada por sus resultados, no por sus intenciones”, afirmó Manglano. Apostó por incrementar la colaboración público-privada que permite mayor austeridad y por tanto, bajar los impuestos, lograr el equilibrio y conseguir que las empresas creen riqueza y puestos de trabajo.

«Patología de contagio instrumental»

Por su parte, Mario Garcés, hizo una dura crítica al exceso de “entidades públicas en nuestro país”. “En los últimos cinco años se ha creado una entidad pública cada día” lo que ha dado lugar a “malformaciones administrativas” que son el verdadero problema de la gestión pública.
Aunque Garcés no hizo referencia directa a la centralización, sí aseguró que “no está demostrado” desde ningún punto de vista de la eficiencia administrativa que “los entes desconcentrados hayan aportado mayor valor agregado al sistema de gestión pública”. Habló de una “patología de contagio instrumental” en la que las comunidades autonómicas se han dedicado a imitar a sus vecinas en la creación de entidades públicas, creando un “proceso perverso de competitividad”. Todo esto, no obstante, ha sido posible gracias a un gobierno que ha pensado que “durante etapas de crecimiento podemos crear la malla administrativa que me de la gana y luego...ya veremos”, sentenció Garcés.

Tres herramientas para la eficiencia

Julio Gómez Pomar, que suscribió las palabras de Garcés y de Manglano, dio tres herramientas básicas para lograr una mejor gestión de los recursos públicos: techo del gasto, evaluación de las políticas públicas y volver a una sana financiación de los entes públicos. Además dijo que una buena administración es aquella que reconoce las necesidades de la sociedad y es capaz de fijarlas en objetivos relevantes para satisfacerlas. La “seña de identidad” de la administración debe ser, según Gómez Pomar, la eficacia de la gestión dentro del contexto de austeridad, ahorro y de mirar los recursos de una manera muy eficaz.
Por último Antonio Núñez destacó la necesidad de una buena gestión de los recursos “en un país como el nuestro donde más del 50% del PIB está en manos de la administración pública”. “La fiesta ha terminado” y la sociedad pide un uso más eficiente de los recursos de todos. Los entes públicos deben “ver qué proyectos tienen sentido, qué proyectos no tienen sentido, y qué proyectos hay que hacer de una forma distinta”, solo así España puede alcanzar esa competitividad que necesita para salir adelante, concluyó.

viernes, 1 de julio de 2011


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Nos han enseñado a tener miedo a la libertad; miedo a tomar decisiones, miedo a la soledad. El miedo a la soledad es un gran impedimento en la construcción de la autonomía". (Marcela Lagarde)

lunes, 20 de junio de 2011


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Podemos observar en la república de los perros que todo el Estado disfruta de la paz más absoluta después de una comida abundante, y que surgen entre ellos contiendas civiles tan pronto como un hueso grande viene a caer en poder de algún perro principal, el cual lo reparte con unos pocos, estableciendo una oligarquía, o lo conserva para sí, estableciendo una tiranía.
Enviar frase
Jonathan Swift (1667-1745) Político y escritor irlandés.

domingo, 12 de junio de 2011

Robert Weinberg: "Si sólo tienes talento, no llegarás muy lejos"


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Robert Weinberg: "Si sólo tienes talento, no llegarás muy lejos"

"Hay gente que cree que, porque es brillante, no necesita nada más; se equivoca" | "Lo más importante es que se sientan fascinados por el trabajo que hacen" | "Dirijo el laboratorio, y no respeto a las personas que siempre me dicen que sí"

Robert Weinberg es uno de los grandes. Gran científico y gran maestro. Sus descubrimientos han cambiado la visión del cáncer y han sido esenciales para que los tratamientos oncológicos sean hoy mejores que cuando empezó su carrera hace más de cuatro décadas. Investigador del Instituto de Tecnología de Massachusetts (EE.UU.), ha formado a varias generaciones de investigadores que han iniciado su carrera como discípulos suyos.
Durante su estancia en Catalunya para participar en la última Conferencia del Cáncer del Institut d'Investigació de Bellvitge (Idibell), organizada por Manel Esteller, conversó con La Vanguardia sobre su experiencia como maestro de científicos y sobre el punto en que se encuentra ahora la investigación del cáncer.
¿Qué cualidades busca usted en investigadores jóvenes para aceptarles como discípulos?
Lo más importante es que se sientan fascinados por el trabajo que hacen. Algunos jóvenes hacen investigación sólo para obtener un título. No están realmente motivados por la ciencia. Y si uno no siente una motivación instintiva por descubrir algo interesante, todo resulta más superficial.

¿Valora alguna otra cualidad que considere importante?

Que sean capaces de pensar por sí mismos. Hay gente joven que llega con la expectativa de que su mentor les dirá lo que tienen que hacer, que pensará por ellos. Con esta actitud, su carrera como investigadores independientes no está destinada a ser un éxito.

Ha destacado dos cualidades relativas a la actitud, no al talento. ¿Cree que el talento está sobrevalorado?

El talento es importante, pero no es suficiente. Si sólo tienes talento, no llegarás muy lejos. Hay gente que cree que, porque es brillantes, no necesita nada más. Que todo le irá bien. Pero se equivoca. Si una persona brillante no está dispuesta a trabajar duro, no llegará a ser una gran investigadora. El éxito, en ciencia, llega a personas dispuestas a trabajar duro durante muchas horas por relativamente poco dinero. No es una carrera para alguien que desee hacerse rico.

¿Qué tipo de talento es importante en la ciencia?

La capacidad de pensar de manera independiente y creativa. De relacionar ideas aparentemente inconexas de una manera que a nadie se le haya ocurrido antes. Y también ayuda tener inteligencia analítica y una buena memoria.

¿Y qué dice de la capacidad de trabajar en equipo?
Desde luego. La investigación científica es una actividad muy social. Uno podría pensar que el éxito en ciencia debería depender sólo del talento que uno tenga, de la ambición y del trabajo. Pero he conocido a muchos investigadores brillantes con talento, ambición y capacidad de trabajo, pero a los que les cuesta relacionarse con sus colegas, y eso ha perjudicado sus carreras.

¿Cómo trata usted a sus discípulos para ayudarles a crecer como investigadores?

No les digo lo que deben hacer, sino que les animo a que tomen sus propias decisiones. En ocasiones, he tratado de convencer a investigadores de mi laboratorio de que hicieran un experimento y me han dicho que no. Yo dirijo el laboratorio, pero acepto que me digan que no. No respeto a las personas que siempre me dicen que sí. Después, aunque no me hayan hecho caso, es importante apoyarles en lo que hacen.

¿No siente la tentación de decir 'si me hubieras hecho caso, esto no te habría pasado'?

Que un experimento no salga bien es algo muy habitual. Resulta fácil criticar lo que alguien ha hecho cuando le ha salido mal, y más si le habías aconsejado que hiciera otra cosa. Pero este tipo de crítica es corrosiva y desmoraliza. Para mantener la moral alta en el laboratorio, es preciso apoyar lo que la gente hace. Y después es importante preocuparse de que los investigadores no se aíslen, y de que interactúen con otras personas.

¿Y cómo consigue que ellos interactúen?

No puedo obligarles, sólo puedo animarles a que lo hagan. Tener un espacio de encuentro como una cafetería o salas de reuniones no es un lujo. Para un centro de investigación, son una necesidad. La idea de que se puede hacer ciencia aislado del mundo, en una torre, como un monje, es una estupidez solemne. La ciencia es interacción.
Pero tal vez en la cafetería se habla de fútbol y en el laboratorio de ciencia.

No es eso lo que ocurre. En el laboratorio hay que poder hablar de cualquier cosa que no tenga nada que ver con la ciencia y, si hay un buen clima de diálogo, también se hablará de ciencia. Y cuando se va a la cafetería, se sigue hablando de todo, también de ciencia. No me preocupa que hablen de lo que quieran. Me preocupa cuando llego algún día al laboratorio y todo el mundo está trabajando en silencio.

http://www.lavanguardia.com/salud/20110613/54169525375/robert-weinberg-si-solo-tienes-talento-no-llegaras-muy-lejos.html